Porque sabemos de
qué se trata...
LAS
PROFECIAS DEL SIGLO XXI
Butlow / Bustos
Particularmente
no nos sentimos afectados por la falta de cumplimiento de las profecías
de Nostradamus. En primer lugar porque nos conviene seguir vivos y además,
porque profetizar con 400 años de anticipación como él lo hizo no es tarea
sencilla.
Tampoco nos disgusta
la palabra "profetizar", incorporada al léxico castellano hacia el año
1280 y derivada del griego "prophetes", es decir, pronosticar. Sin embargo
y con semejantes antecedentes, renunciaremos a la generalidad de las predicciones
para el tercer milenio, limitándonos a predecir lo que ocurrirá probablemente
en Arquitectura Legal en la primer década subsiguiente al año 2000.
Incumbencias
Las autoridades nacionales, provinciales y fundamentalmente los arquitectos
entenderán de una vez por todas que sólo las universidades donde se gestó
el título son las que se encuentran habilitadas para decidir cuales son
los límites de esta profesión que como bien se sabe, históricamente, es
el máximo nivel académico otorgado por la humanidad para proyectar, diseñar
y construir una obra.
Contratos
Se aclararán por fin los conceptos y los profesionales de la construcción
volverán a entender que los acuerdos de locación de obra y de servicios,
quedan concluidos por el mutuo consentimiento de las partes (art. 1494
del Código Civil) que puede ser expreso, o aún tácito, abandonando todo
prejuicio al respecto, especialmente el prejuicio del contrato obligatorio
y el prejuicio de la encomienda profesional.
Derechos Intelectuales
Los arquitectos dejarán de repetir que no hay protección para sus derechos
intelectuales. Al respecto una publicidad con la transcripción del art.
71 de la ley 11.723 echará luz sobre el tema para siempre.
Honorarios
Luego de dos décadas de debate se entenderá finalmente que los aranceles
profesionales nunca fueron derogados, pero que a diferencia de tiempos
pasados rige la libertad de contratación, en otras palabras, no hay desregulación
sino que rigen nuevas reglas.
Seguros
Ningún profesional podrá acceder a una encomienda, sin contar con el seguro
obligatorio que cubra los errores, negligencias y omisiones en su quehacer
arquitectónico. De esta forma el patrimonio personal resultará cubierto
contra fallas humanas imposibles de predecir.
Materiales Garantizados
Ningún arquitecto utilizará un material o producto destinado a la arquitectura
y el urbanismo que no se encuentre debidamente garantizado por el productor,
por escrito y con posibilidad de endoso a los futuros adquirentes de la
obra.
Administración
de Obras
Las mismas serán llevadas a cabo por empresas conformadas por profesionales
contables, asociados con arquitectos especializados en esa área puntual
de la arquitectura. Los profesionales culpados de administración fraudulenta
o errores de administración, solo formarán parte de la galería de recuerdos
históricos.
Tramitación
Municipal
La misma se llevará a cabo con un sistema informático que permitirá manejar
las presentaciones desde el estudio profesional. La inversión necesaria
para la modernización será obtenida con el ahorro de pago de gestores
y evitación de disgustos. Releo lo escrito y ya no sé si se trata de profecías
o sueños. De todos modos, como lo decía Le Corbusier "los sueños tienen
de audaces el hecho de que pueden realizarse".